jueves, 22 de septiembre de 2011

Buscaré tu jaula a tientas para que otra vez me mientas.

Es curioso como el ser humano se crea metas y límites, como fácilmente nos imponemos costumbres o rutinas con el fin de facilitarnos la vida o de obtener nuestra felicidad.
Cuando eres una persona totalmente opuesta a todo e inconformista, cuando eres una persona de las que no les gusta andar por el camino sino fuera de él al final acabas por odiar esas metas y límites que la sociedad intenta imponerte. Acabas por volverte intransigente a cualquier comportamiento y hasta puedes caer en el error de convertirte en una persona algo taciturna. Y todo simplemente por el hecho de no querer marcarte un límite, por no querer etiquetarte en ningún sitio, quizá en parte para no verte formar parte de la masa y así de alguna forma u otra no deshumanizarte.
Eso no es todo, sino que ese inconformismo es el que te hace cuestionarte, aparte de los comportamientos de los demás, el tuyo. Te hace ser autoexigente y sentir que nunca obtendrás una idea, actitud o resultado lo bastante correcto para que estés conforme con ello.
Y después acabas por no escuchar, o escuchas con el oído vago. Oyes lo que la gente te dice pero sabes que pueden estar tan equivocados como tú y el hecho de no encontrar una respuesta clara y concisa ante tu problema te provoca una enorme angustia, una pregunta constante de qué hacer. En principio tienes dos opiniones, la de tu cabeza y la de las cabezas de los demás pero luego está siempre omnipresente la opinión ese jodido músculo que ojalá fuera sólo eso, un músculo.
Realmente pienso que la gente dice que es el corazón pero en realidad somos nosotros, es ese 'yo' que tenemos dentro y que siempre está cuestionando lo que la razón quiere imponer, lo que queremos imponer mediante límites sociales que lleven a nuestra vida a ser sólo eso, una vida más.
Lo siento, pero mi vida no será una vida más de esas que vosotros queréis y el primer paso para que no lo sea es que yo misma tengo que querer que sea distinta y escucharme sólo a mi. Lo demás es ruido, ruido innecesario.

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