lunes, 5 de septiembre de 2011

Sabías que en el mundo sí existe el amor y la hermandad?


Sabes qué? Que te quiero. Por ese corazón que tienes, que sinceramente no sé donde lo guardas.
Y es que ver tu cara de sueñecito recién llegada de un examen a las cinco de la tarde, muerta de hambre, me hace feliz. Sin poder evitar que se me escape un suspiro de nostalgia al ver cómo pasa el tiempo, sin poder evitar que crezcamos, maduremos, cambiemos pero, eso sí, siempre a mejor, con esos valores que compartimos y no todo el mundo tiene la virtud de conocer.
Eres tan grande y a la vez tan pequeña que no puedo evitar sentir el temor de no poder protegerte y cuidarte las 24 horas del día.
Brindo con un platito que me voy a preparar de melón del yayo, ciruelas de ese precioso árbol y mucho amor, apoyo. El hacerte saber una vez más que tienes mi mano, mi hombro y todo lo que esté a mi alcance por ofrecerte.
Por todos los momentos vividos, por todos los que nos quedan por vivir, juntas, separadas, y por compartirlos antes, durante y después.
Sabés qué? Que no te soltaré nunca.

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