Hoy es un día distinto. Distinto pero conocido.
Ese día en el que me invade la sensación de vacío y angustia.
Ese en el que lo único apetecible es meterme en una sudadera XXL y unas bambas para pasear apreciando detalles que serían invisibles otros días.
Ese en el que odio cualquier tipo de contacto social, odio la tecnología y por tanto odio al ser humano.
Me invade ese autoinconformismo por haber sido incapaz de realizar una tarea útil a lo largo día. Debería de ser domingo, pero es sábado. Lunes, jueves, viernes, debería de dar igual, por qué nos empeñamos en asignar a todo algo tangible?
La solución sería ayudar a un anciano a cruzar la calle, salvar una pelota para lograr la sonrisa de un niño o recibir una llamada suya, un momento en el que supiera que estaríamos haciendo lo mismo, algo que fuera escueto pero a la vez grandioso, grandioso por su falta de falsedad, porque si lo único que escuchase fuera la palabra - Hola. - y su respiración, nada podría ser mentira.
No hay comentarios:
Publicar un comentario