jueves, 6 de octubre de 2011

Cumbayá Señor, cumbayá.


Se podría definir como un verano de tres semanas. Corto e intenso. Donde cada domingo era el día de vuelta a una semana nueva. 
Empezando por una orgía musical EnVivo. Siguiendo por un fin de semana esperado en todo el año, donde los mojitos, gafas y sentimientos renacen cada vez con más fuerza. Y sin olvidar esa dualidad tan necesaria, separada por 200 km (50min en avant), pero sin la que, desgraciadamente, no sería quien soy.
Lo bueno es efímero. Pero hagamos de lo efímero algo imperecedero buscando de cada momento no lo bueno, sino lo mejor. Que no hay mal que por bien no venga y que siempre, siempre, siempre, habrá un instante de luz cuando parezca que todo se empiece a nublar.
Esnifemos los últimos rayos de Sol y descongelemos el cerebro.

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