Es apabullantemente terrible la capacidad y tendencia humana te catalogar todo lo que nos rodea bajo una dualidad. ¿Hasta qué punto coarta nuestra libertad de pensamiento, nuestra libertad de vivir? Eres una cosa u otra, de una forma y otra. No existen las medias tintas ni el vaso justo lleno a la mitad.
Siempre estará medio lleno o medio vacío, preferirás lo dulce o lo salado, serás soñador o realista, playa o montaña, The Beatles o The Rolling, blanco o negro, letras o ciencias, onda o partícula, izquierda o derecha, perro o gato, bien o mal.
Por qué? Qué crea la necesidad de que todo lo que exista lleve acompañado su parte dual? Restringimos la naturaleza y distorsionamos la realidad con esta asignación de la parte opuesta. Hasta qué punto?
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