Esta tarde mientras volvía a casa en el metro reflexionaba sobre mi día. Había sido perfecto, momentos de euforia, tristeza, cariño y emoción.
Instantáneamente él me vino a la cabeza. Porque si es un buen día me gusta compartirlo con la gente que quiero, con él. Cuando pensé en ti sabía que antes de que acabase el día habría compartido algún momento contigo. Porque no te veo desde aquel frío día de invierno, sentados en Principe Pío, cuantas historias habrán vivido aquellas escaleras, aquellos conductos de ventilación donde soportábamos el frío sentados mientras compartíamos un cigarro y confidencias.
Me haces feliz porque la felicidad compartida es doble y siempre que la tengo deseo compartirla contigo.
Me muero de ganas de verte, tirarte litros y litros de vino por encima, pasear por las calles de tu querida ciudad mientras vencemos la resaca en el café&té y sobretodo nos hidratamos, con mucha agua y mucho tabaco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario