domingo, 15 de enero de 2012

Lucharé, contra viento y marea.

Llegó la hora de hacer un balance público, que di por cerrado en el mes de octubre cuándo la armonía empezó a irrumpir en mi vida, todavía no sé por cuanto tiempo.
No ha sido un año malo, ese no es el adjetivo. Ha sido un año intenso, ha sido un año de aprender, de crecer y como ser humano eso conlleva un sufrimiento que hay que pagar. Ha sido un año beneficioso por todo lo que he descubierto con los sucesos que han acontecido mi día a día. Ha sido un año de provecho por las mentiras y verdades que he descubierto, por las correcciones que he llevado a cabo y porque he podido afianzar mis valores y tirar a la basura aquellos que no eran correctos.
Ahora sé cómo tengo que actuar en muchas situaciones, sé que mi vida, mi camino, siempre tendrá un punto de referencia que había tapado yo misma, sé que tengo que tener claro, sin miedo, cuál es mi destino, hacia dónde quiero ir. Sé que la estabilidad es necesaria. Sé que quiero crecer.
Y quizá vuelva a equivocarme, pero no puedo dejar de dar las gracias a absolutamente todas las personas que se han cruzado en mi camino. Gracias a ellas he crecido, he aprendido, he reído, he sufrido pero sobretodo he vivido, que es de lo que en última instancia se trata, de vivir.
Hoy tengo más ganas que nunca de apostar fuerte por mí y por nadie más, por lo que soy yo y es la gente que me rodea, porque sé que podré, que estaré preparada y acompañada para todo lo que acontezca, porque no me ocurrirá nada que no esté preparada para soportar.

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