sábado, 27 de abril de 2013

Vivir soñando.

Aprender a caer. Aprender a no mirar atrás cuando caes. No se mira atrás, no hay nada atrás, no hay camino.
Mira hacia delante. Qué ves? Sabes lo que hay. Lo único que hay es lo que quieres. No lo pienses más, levanta, persíguelo, es tu sueño. Ve tras él, alcánzalo, agárralo. Ahora es tuyo, sólo tu y tus sueños.

A pesar de lo que nos puede transmitir esta vida que nos quieren instaurar cada día estoy más convencida que la vida está hecha para los soñadores. Los únicos supervivientes serán aquellos que corren tras sus sueños, sin mirar atrás. La esencia, la plenitud se encuentra tras aquellos afortunados que viven soñando, que viven sus sueños.

Por suerte, este mundo todavía cuenta con un buen puñado de soñadores. Hoy, una más.